En esta sección se expondrán casos de la práctica médica en los que haya sucedido algo entre médico y paciente. A esta experiencia queremos llamarla "un destello de comprensión", a partir del cual resulta una actividad terapéutica, sea por el tratamiento indicado o por fuerzas de confianza despertadas a partir de "lo sucedido".
El médico y el paciente sienten que en verdad ha ocurrido algo en la entrevista; no que se ha hecho algo, sino que "algo sucede".
En segundo lugar se intentará formular un diagnóstico científico-espiritual basado en la observación y el pensar, más un tercer elemento: el sentido de verdad a partir del "destello de comprensión".
En tercer lugar buscar una imagen que exprese lo esencial del hecho presentado.

OBSESIONES Y CINIS EQUISETI

Se trata de una paciente de 28 años de edad que consulta por un estado de gran ansiedad y pesadez en miembros inferiores. Desde los 16 años consume anorexígenos preocupada por el aumento de peso. Al suspenderlos voluntariamente en tiempo reciente aumenta siete kilos. A esto se agregan micción abundante y frecuente diurna y nocturna, caída del pelo, sequedad de piel y frialdad creciente.
Desde los 18 a los 20 años tuvo severas infecciones urinarias a repetición que requirieron internación. A los 21 años registró un aumento súbito de l0 kilos de peso diagnosticándosele hipotiroidismo .
Es la mayor de tres hermanas, convive en pareja desde hace dos años, tiene un buen trabajo y es eficiente y reconocida en él.
La angustia el tema de "el peso" y vive pensando en ello; reconoce en los pensamientos persistentes un rasgo repetido a lo largo de su vida.
Lo primero que llama la atención en el examen físico es que se trata de una joven más bien delgada, con piernas bien formadas; tiene marcas de tinta a la altura de los gemelos y tobillos; ella explica que "ahí me mido el contorno dos veces al día." La discordancia entre el relato y lo objetivo orientan a un trastorno psiquiátrico en ciernes de naturaleza obsesiva. Eso explica que la joven deambulara por varios consultorios provocando inquietud en los profesionales (comenta que un flebólogo la trato como si estuviera loca). La percepción clara del diagnostico cierto en el medico fue transmitida como por rebote o reflejo a la paciente: ambos "comprendieron algo" sin necesidad de palabras o explicaciones.
La medicina Antroposófica sabe que las enfermedades psiquiátricas tienen un fundamento orgánico, y como tales deben ser tratadas. Por ese motivo no se hizo derivación a un psicoterapeuta.
El transtorno se inició en la adolescencia: en lugar del interés creciente por el mundo que corresponde a un desarrollo sano en esta etapa, la joven se centro más y más en el aspecto de su cuerpo. Al llegar a la mayoría de edad las fuerzas de gravedad se impusieron, reflejadas en el súbito aumento de peso; esto es experimentado en el alma como "pesadez" y melancolía. Las piernas, que deberían estar insertadas a modo de columnas o soporte, son percibidas como atraídas hacia el centro de la tierra; falta el empuje ascensional.

El diagnóstico científico-espiritual revela una preponderancia de las fuerzas del cuerpo físico expresadas en la “sensación de peso" como fuente de enorme sufrimiento anímico, melancolía y aislamiento. Rudolf Steiner en Curso de Educación Especial explica la fisiología oculta de los pensamientos persistentes: la organización del yo débil en el organismo inferior hace que las impresiones de los sentidos no se graben en él con suficiente intensidad, y continuamente reflejen hacia la cabeza en forma de ideas fijas. "Este es un caso de un sistema metabólico motor débilmente configurado[...] que produce albúmina pobre en azufre". La debilidad de la organización del yo se expresa también en la prolongada conducta adictiva así como en la falta de calor vital. El cuerpo astral muestra una dinámica catabólica reflejadas en la abundante micción, y trastornos de piel y faneras. El cuerpo etérico muestra desbordes en los aumentos súbitos de peso por agua no integrada al organismo, así como en el compromiso tiroideo.
En la terapéutica lo decisivo fue el uso de cenizas de Equisetum Arvense en forma inyectable. Por la incineración se potencia el efecto calórico y se lo “dirige" hacia el pulmón; este sistema orgánico cumple el mismo proceso en el organismo. En la inspiración ingresa oxígeno que quema la sustancia corporal transformándola de “tierra” (entendida como lo sólido) en "aire". Como resultado surge, -rítmicamente renovado-, un efecto interior de carácter lumínico, con expiración del ácido carbónico formado.
Se utiliza el Equisetum por ser una planta antigua en la que aún no existe la polaridad flor raíz; el Equisetum es “todo tallo" y reúne en ese sector medio abundante sílice disuelto y vivo (productor de abundante cantidad de cenizas) y el azufre en estado salino como sulfato. Así provee fuerzas a la vez formativas y calóricas, reforzadas estas últimas por el proceso de incineración.
Sucedió el restablecimiento del orden orgánico y anímico que observa todo médico cuando la curación está en marcha. Sus condiciones vitales, laborales, afectivas y sociales también mejoraron.
Se realiza un seguimiento periódico ya que se trata de un trastorno de la constitución.

La imagen correcta se expresa en el mito del Ave Fénix, que cuando veía cercano su fin, formaba un nido de maderas y resinas aromáticas, que exponía a los rayos del sol para que ardieran y en cuyo fuego se consumía. De la médula de sus huesos nacía otra ave fénix: triunfo de la vida eterna sobre la muerte.
En el recuerdo ocurre un proceso similar: las impresiones resurgen renovadas al ser rescatadas por la memoria. La contraimagen patológica está dada en el rebote reflejo de representaciones fijas e invariables como ocurre en el cuadro obsesivo.

Dra. Marta E. Miguel